¿Lobos, células, redes,...o el islam como excusa?

¿Cuáles son las razones por las que mueren y matan los terroristas suicidas?  Durante estos días en que se han sucedido dos episodios conectados de actos terroristas en París, con 16 víctimas civiles, cometidos por jóvenes que aparantemente en un tiempo llevaban una vida normal, mucho se ha hablado y se va a hablar de las causas, muchos van a ser los diagnósticos  y posiblemente todos ellos tengan mucho de verdad, pero también muchos de estos argumentos están cargado de tópicos y sobre todo de un gran desconocimiento de las motivaciones cambiantes de estos jóvenes sucididas. Scott Atran, un antropólogo del Centro Nacional de Investigación Científica en París, en su libro, "hablando con el enemigo" apunta que los terroristas que actúan hoy en territorio occidental son parte de la "población común". No tienen por qué ser psicópatas o sociópatas, ni siquiera genios estratégicos. "dejan a un lado sus propias ambiciones personales en favor de la familia y sobre todo de sus amigos. Hay un proceso de formación de lazos duraderos entre ellos, hasta tal punto de que se sacrifican unos por otros, explotando un mecanismo psicológico en favor de una ideología, que es similar al mecanismo por el cual nosotros somos capaces de sacrificar nuestras vidas por nuestros hijos o hermanos, algo impreso en nuestros genes". Esta manera de funcionar de muchos de estos jóvenes llegan a sembrar altas dosis de inseguridad en la población, cierto descolocamiento en los gobiernos y mucha incertidumbre para los tiempos venideros. Todo ello tiene un impacto importante tanto en el plano individual como colectivo,sobre todo porque genera miedo, se percibe como posible amenaza a la propia existencia, ya no es algo lejano, que ocurría en fronteras lejanas , los atentados de Madrid el 11-M, el 11-S para los americanos, Londres, Boston, ..así lo demuestran. Podemos, y hemos de pedir a nuestros representantes políticos no sólo que velen por nuestra seguridad sino que hagan "los posibles" por influir en transformar un mundo y unas sociedades demasiado condiconadas por valores anclados en la codicia, el acaparamiento de recursos en unos pocos, el aumento de las desigualdades, la falta de justicia y equidad, ya que la pobreza no está globalizada, pero el terror si.

Y en general los ciudadanos percibimos lo que Atran sugiere en sus estudios; que el enemigo es difuso y difícil de combatir :No hay rostros que señalar; La identidad personal no sirve de mucho. Es algo difuso. "Ese es el principal problema de la mayoría de las fuerzas de seguridad y de los Gobiernos", explica este antropólogo. "La mayoría de los análisis no sirven de nada, ya que la gente solo se fija en el individuo que comete el acto criminal, lo que lleva a un callejón sin salida". Estos análisis descartan a menudo las relaciones sociales del terrorista. "La persona que comete el acto es simplemente el resultado de un proceso aleatorio, de quien en particular está en el lugar y en el momento, y qué lugar ocupa en la red en ese tiempo".Las conclusiones de Atran desafían la percepción occidental que tenemos sobre terrorismo. "No hay células, no hay lavados de cerebro, no hay organizaciones rígidas". 

La noción que tienen estos chicos sobre los héroes y la línea que siguen es algo muy cambiante, y en esa edad uno puede decantarse por uno o por otro. Se trata de un proceso aleatorio. Depende de con quién se encuentren en un momento determinado". Uno de los mensajes yihadistas que pueden atrapar a esos muchachos es: "Olvídate de la tradición. Olvida lo que han dicho los mayores. Decide por ti mismo. Cambia el mundo. Cualquiera puede unirse".

Y eso puede estar ocurriendo ahora mismo, la mayoria de jóvenes que cometieron los atentados en madrid, o los recientes de París, se encontraban en cafés, parques, de los mismos barrios. Influidos por las noticias y como se transmiten estas, lo que puede verse en occidente no es lo mismo que se observa en la cadena Al Jazeera  que no tuvo impedimentos en mostrar toda la crudeza de una guerra como la de Irak, donde los cuerpos ensangrentados y amputados, las mujeres llorando, los hombres clamando venganza, copan casi todo el tiempo informativo. Es como universos paralelos, en uno la crudeza del "invasor" y las masacres, en otro las imagenes como si fueran videojuegos ( no real). Y los chavales no pueden sentir empatía hacia lo que están viendo. Algunos de estos chicos, vestidos con camisetas del Barça o del M, que no saben qué hacer con sus vidas, se detienen a pensar y concluyen: quizá nosotros podamos hacer algo". Es posible que formen parte de un enjambre de terroristas en el futuro. O quizá no.

 Cierto es que la mayoria habitan en barrios de inmigrantes , de segunda o tercera generación , pero los estudios muestran que existe una mayoria de jóvenes integrados y con estudios universitarios, al mismo tiempo que diversos autores que han estudiado este fenómeno apuntanque la oración ( en el islam) no estaba relacionado en absoluto con el apoyo al terrorismo suicida. Sin embargo, el hecho de acudir regularmente a la mezquita sí puede ser un factor de riesgo, probablemente los contactos se pueden realizar allí, un efecto que se constató en otros grupos religiosos. 

Más allá de un conocimiento cada vez mayor de este fenómeno que afecta a todas las regiones del planeta, se hace necesario indagar y promover acciones para el cambio.Atran concluye en su obra que el conocimiento, no las armas ni las bombas, podría resultar más efectivo a la larga para desactivar las futuras redes yihadistas en las que los muchachos de las siguientes generaciones podrían entrar a formar parte: hay que desacreditar a sus héroes, mostrando los asesinatos y el infierno que traen a su propia gente, y proporcionándoles otros que colmen sus esperanzas y no las nuestras. Y no ayudarles a que se anuncien ni televisar nuestra respuesta a sus actos. "La publicidad es el oxígeno del terrorismo".  

 

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